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Regreso a Chile y fundación de

LXVII

En Santiago se me habían cerrado todas las puertas y estábamos como en los peores momentos que viví en Hollywood. El propietario del departamento que alquilé, en calle Moneda al llegar a San Martín, al ver que me había atrasado un mes en cancelarle el arriendo, me notificó sin la menor consideración que debía mudarme.

Cuando recordaba la oferta que rechacé a la King Feature, de Nueva York, me daban ganas de arrojarme por la ventana de ese cuarto piso. Convencido de que era imposible obtener trabajo, resolví fundar una revista para tener donde dibujar, así como en Hollywood había ofrecido un banquete para comer. Me puse en contacto con Joaquín Blaya, y el ejecutivo y recordado amigo aceptó gustoso hacerse cargo de la administración. Como necesitaba un socio redactor que estuviera dispuesto a correr el albur con nosotros, salí en su búsqueda caminando calle Moneda arriba; y fue Jorge Sanhueza ("Pichiruche") el escritor que el azar me puso por delante. Como era un optimista a toda prueba, aceptó encantado.

Primera portada de "Topaze".

Cuando Blaya me preguntó qué título llevaría la revista, le respondí que, aprovechando la propaganda de la celebrada comedia de Pagnol, bautizaríamos nuestro semanario con el nombre de "Topaze".

Era indispensable hacer una propaganda intensa antes de lanzar la revista. Como no disponíamos de capital, Blaya se ingenió para lanzar varios millones de volantes desde un avión sobre Santiago. Estos volantes, por un lado anunciaban la aparición de "Topaze", el nuevo semanario satírico, y por el otro las ventajas nutritivas del alimento "Meyer".

Llegó el momento de hacer tratos con una imprenta; pero todas las que recorrimos exigían el pago anticipado. Por fin dimos con una cuyo nombre resultaba simbólico: "El Esfuerzo". Nos apersonamos a su propietario, don Juan Briceño, quien nos dispensó su confianza y aceptó que le cancelásemos una vez vendida la edición.

Muchos años tuvimos nuestras oficinas en el caserón de la calle Moneda N° 1367. Eran varios cuartos que estaban alineados en el primer patio, entrando a mano derecha. Enfrente se instaló, algún tiempo después, una pequeña imprenta que regentaba la esforzada doña Edecia Toledo de De la Cruz. Ahí conocí a su hija, una muchacha delgaducha con soñadores ojos castaños. Era María de la Cruz. Jamás imaginé que esta criatura, de apariencia tan frágil, iba con el tiempo a ser la primera mujer chilena líder de un movimiento femenino, que más tarde se sentara junto con los Padres Conscriptos. Mas su gloria fue efímera; no alcanzó a calentar el asiento que heredó del general Ibáñez, y con inusitada rapidez desintegró el movimiento femenino chileno. Tuvimos suerte. Fue tan grande el éxito del primer número, que debimos hacer tres tiradas. En la tarde le fue cancelada al señor Briceño la cuenta de la impresión. Nunca olvidaré su nombre, porque fue el único que tuvo fe en nosotros. Hace años, cuando celebrábamos con un banquete el décimo año de "Topaze", Juan Briceño fue obligado a ocupar en la mesa el sitio de honor.

Desgraciadamente no pudimos continuar trabajando con su establecimiento. El gran tiraje de "Topaze" requirió los servicios de una imprenta más moderna y él mismo nos recomendó la Imprenta y Litografía Leblanc.

"Y era una sola sombra larga" ("El Diario Ilustrado", 8 de agosto de 1953)

Aquí los dibujos debían ser reproducidos por medio de la litografía. Las piedras litográficas son trozos calizos que semejan lápidas de sepultura. Los dibujos había que hacerlos exactamente del tamaño en que debían salir. Un error insignificante obligaba a rehacer íntegramente el grabado. La piedra no podía ser tocada con la mano. Resultaba una prueba de acrobacia grabar portadas en colores y las dieciséis páginas repletas de monos disponiendo solamente de ocho horas.

En una ocasión en que estuve enfermo, varios hombres me llevaron la pesada piedra y me la pusieron sobre la cama. Me pareció entonces ver mi nombre escrito sobre las iniciales R.I.P.

* * *

Los primeros colaboradores que tuve en "Topaze" fueron Avelino Urzúa ("El Chato", ex aviador), actual director del semanario; Gabriel Sanhueza; Jenaro Prieto ("P"); Héctor Meléndez, sin duda el mejor poeta popular de los últimos tiempos; Fernando Díaz Garcés; Manuel Gamboa y Alvaro Puga. Los dibujantes fueron Juan F. González ("Huelen"), hijo del gran pintor, que lo bautizó con su mismo nombre; Juan Gálvez ("Fantasio"), que ha triunfado en Buenos Aires, donde reside desde hace casi veinte años; su hermano Mario ("Ares"), Mario Torrealba ("Pekén"), René Ríos ("Pepo") y Luis Sepúlveda ("Alhué").

Se explica que con exceso
a muchos mate el contento
puesto que miran el peso
con el vidrio de aumento
(2 de diciembre de 1931)

El precio de "Topaze" es el índice más preciso de la inflación pavorosa desatada sobre Chile: durante el primer año el precio de la revista era de cuarenta centavos. Hoy pagan sus lectores cincuenta pesos.

Degeneración del Condor
¿De quién sospechas?
EL CONDOR.- ¿Es posible que este pajarraco sea hijo mío? ¡Estoy sospechando que haya habido algún tiuque de por medio! (31 de agosto de 1932)
TIUQUE DAVILITO. ¡Tanta bola que me echaron cuando salí a rodar y ahora me siento cóndor a tu lado! (3 de abril de 1947)




- ¡Ya...asosiéguese don Arturito...mire que lo voy a acusar a la señora!... ("Topaze", 21 de junio de 1946


(23 de agosto de 1944)