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En Santiago se me habían cerrado todas las puertas y estábamos como en los
peores momentos que viví en Hollywood. El propietario del departamento que
alquilé, en calle Moneda al llegar a San Martín, al ver que me había atrasado
un mes en cancelarle el arriendo, me notificó sin la menor consideración que
debía mudarme.
Cuando recordaba la oferta que rechacé a la King Feature, de Nueva York, me
daban ganas de arrojarme por la ventana de ese cuarto piso. Convencido de que
era imposible obtener trabajo, resolví fundar una revista para tener donde
dibujar, así como en Hollywood había ofrecido un banquete para comer. Me puse
en contacto con Joaquín Blaya, y el ejecutivo y recordado amigo aceptó gustoso
hacerse cargo de la administración. Como necesitaba un socio redactor que
estuviera dispuesto a correr el albur con nosotros, salí en su búsqueda
caminando calle Moneda arriba; y fue Jorge Sanhueza ("Pichiruche") el escritor
que el azar me puso por delante. Como era un optimista a toda prueba, aceptó
encantado.
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Primera portada de "Topaze".
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Cuando Blaya me preguntó qué título llevaría la revista, le respondí que,
aprovechando la propaganda de la celebrada comedia de Pagnol, bautizaríamos
nuestro semanario con el nombre de "Topaze".
Era indispensable hacer una propaganda intensa antes de lanzar la revista. Como
no disponíamos de capital, Blaya se ingenió para lanzar varios millones de
volantes desde un avión sobre Santiago. Estos volantes, por un lado anunciaban
la aparición de "Topaze", el nuevo semanario satírico, y por el otro las
ventajas nutritivas del alimento "Meyer".
Llegó el momento de hacer tratos con una imprenta; pero todas las que
recorrimos exigían el pago anticipado. Por fin dimos con una cuyo nombre
resultaba simbólico: "El Esfuerzo". Nos apersonamos a su propietario, don Juan
Briceño, quien nos dispensó su confianza y aceptó que le cancelásemos una vez
vendida la edición.
Muchos años tuvimos nuestras oficinas en el caserón de la calle Moneda N° 1367.
Eran varios cuartos que estaban alineados en el primer patio, entrando a mano
derecha. Enfrente se instaló, algún tiempo después, una pequeña imprenta que
regentaba la esforzada doña Edecia Toledo de
De la Cruz. Ahí conocí a su hija, una muchacha delgaducha con soñadores ojos
castaños. Era María de la Cruz. Jamás imaginé que esta criatura, de apariencia
tan frágil, iba con el tiempo a ser la primera mujer chilena líder de un
movimiento femenino, que más tarde se sentara junto con los Padres Conscriptos.
Mas su gloria fue efímera; no alcanzó a calentar el asiento que heredó del
general Ibáñez, y con inusitada rapidez desintegró el movimiento femenino
chileno. Tuvimos suerte. Fue tan grande el éxito del primer número, que debimos
hacer tres tiradas. En la tarde le fue cancelada al señor Briceño la cuenta de
la impresión. Nunca olvidaré su nombre, porque fue el único que tuvo fe en
nosotros. Hace años, cuando celebrábamos con un banquete el décimo año de
"Topaze", Juan Briceño fue obligado a ocupar en la mesa el sitio de honor.
Desgraciadamente no pudimos continuar trabajando con su establecimiento. El
gran tiraje de "Topaze" requirió los servicios de una imprenta más moderna y él
mismo nos recomendó la Imprenta y Litografía Leblanc.
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"Y era una sola sombra larga" ("El Diario Ilustrado", 8 de agosto de 1953)
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Aquí los dibujos debían ser reproducidos por medio de la litografía. Las
piedras litográficas son trozos calizos que semejan lápidas de sepultura. Los
dibujos había que hacerlos exactamente del tamaño en que debían salir. Un error
insignificante obligaba a rehacer íntegramente el grabado. La piedra no podía
ser tocada con la mano. Resultaba una prueba de acrobacia grabar portadas en
colores y las dieciséis páginas repletas de monos disponiendo solamente de ocho
horas.
En una ocasión en que estuve enfermo, varios hombres me llevaron la pesada
piedra y me la pusieron sobre la cama. Me pareció entonces ver mi nombre
escrito sobre las iniciales R.I.P.
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Los primeros colaboradores que tuve en "Topaze" fueron Avelino Urzúa ("El
Chato", ex aviador), actual director del semanario; Gabriel Sanhueza; Jenaro
Prieto ("P"); Héctor Meléndez, sin duda el mejor poeta popular de los últimos
tiempos; Fernando Díaz Garcés; Manuel Gamboa y Alvaro Puga. Los dibujantes
fueron Juan F. González ("Huelen"), hijo del gran pintor, que lo bautizó con su
mismo nombre; Juan Gálvez ("Fantasio"), que ha triunfado en Buenos Aires, donde
reside desde hace casi veinte años; su hermano Mario ("Ares"), Mario Torrealba
("Pekén"), René Ríos ("Pepo") y Luis Sepúlveda ("Alhué").
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Se explica que con exceso
a muchos mate el contento
puesto que miran el peso
con el vidrio de aumento
(2 de diciembre de 1931)
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El precio de "Topaze" es el índice más preciso de la inflación pavorosa
desatada sobre Chile: durante el primer año el precio de la revista era de
cuarenta centavos. Hoy pagan sus lectores cincuenta pesos.
Degeneración del Condor
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¿De quién sospechas?
EL CONDOR.- ¿Es posible que este pajarraco sea hijo mío? ¡Estoy sospechando que
haya habido algún tiuque de por medio! (31 de agosto de 1932)
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TIUQUE DAVILITO. ¡Tanta bola que me echaron cuando salí a rodar y ahora me
siento cóndor a tu lado! (3 de abril de 1947)
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- ¡Ya...asosiéguese don Arturito...mire que lo voy a acusar a la señora!...
("Topaze", 21 de junio de 1946
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(23 de agosto de 1944)
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