Resolución 800 x 600



De cómo un senador apareció pronunciando un discurso que jamás dijo

XXX

La prensa bonaerense se había ocupado del Presidente de Chile en términos despectivos e irrespetuosos, y el senador don Darío Sánchez Massenlli, ofendido en su patriotismo, pronunció en el Senado un violento discurso en contra del Primer Mandatario argentino.
Era presidente del Senado don Elías Balmaceda y su reelección dependía del voto de don Darío. Suspendida la sesión, todos los senadores abordaron a don Elías, reprochándole que no lo hubiera llamado al orden y lamentando el incidente que originaría una reclamación diplomática.
Don Elías se limitó a llamar a Antonio Orrego Barros, jefe de redacción del Senado y redactor de sesiones, y le dijo:
- De todo esto, nada a la prensa ni al Boletín de Sesiones.
Era para Orrego un serio compromiso: ¿Qué poner en boca de don Darío? Se le ocurrió inventarle un discurso sobre la situación económica, y manos a la obra. Como las ideas económicas de don Darío eran muy originales, todas resumidas movían a risa.
Mientras Orrego lo confeccionaba fue abordado por el encargado de negocios de la República Argentina, señor Parravicini, quien le pidió el discurso de don Darío. Orrego le dijo que estaba redactándolo y le ofreció enviarle una copia, sin especificar el tema.
Luego recibió un llamado telefónico del Ministro de Relaciones, don Agustín Edwards, quien le pidió nerviosamente el discutido discurso.
Al llevárselo, le fue negada a Orrego la entrada en la sala del ministro; pero, desoyendo la orden, entró. Estaba con don Agustín el diplomático argentino. Puede suponerse la cara del canciller al oír a éste decirle:
- Aquí traen el discurso.
Antonio Orrego se limitó a llamar la atención del ministro sobre el título: "La Cuestión Económica". Una mirada de inteligencia entre ambos, una rápida ojeada y:
-¿Esto es todo?
Fue el epílogo de ese incidente.
El ministro le pasó el discurso al señor Parravicini con una expresión de enorme complacencia, y ante la desorientación del Encargado de Negocios, se limitó a decirle:
- Gracias a Dios que sólo ha sido una mala información; tal vez fue una conversación en los pasillos del Congreso.
Al día siguiente se publicó en la prensa e incluyó en el Boletín de Sesiones el discurso que Orrego Barros le colgó a don Darío sobre la cuestión económica. El señor Sánchez Massenili, indignado, preguntaba a los senadores:
-¿Esto fue lo que yo dije ayer?Sus colegas se excusaban, y él exclamaba:
-¡O todos están locos, o yo estoy loco!
¡Es de imaginar la que se habría armado si en nuestros días le hubieran "trasmutado" al senador Isauro Torres el discurso en que atacaba al Presidente Perón y su régimen "justicialista"!