Resolución 800 x 600



De la cola de una ternera a la banda de O'Higgins y la "Guaripola" del ejército

XXVII

Era entonces Presidente de Chile un caballero muy tranquilo y de avanzada edad, a quien los caricaturistas casi siempre dibujábamos durmiendo un sueño apacible, ya que era partidario de que las cosas se arreglaran solas; porque él decía: "Cuando los problemas tienen solución, se solucionan solos; cuando no la tienen, lo mejor es dejarlos dormir".
¡Qué teoría tan diferente a la de sus sucesores, que crean problemas y madrugan para complicarlos! Si hubieran continuado aplicando la fórmula de su predecesor, estoy seguro de que no seríamos ahora víctimas de la inflación, resultante de infinidad de problemas prefabricados.
Aunque poco le gustaba a S. E. que le recordaran su providencial escapada durante el hundimiento del "Blanco", más de una vez lo dibujé sumergido en el proceloso mar de la política, tratando de salvarse aferrado al rabo de una ternera. Generalmente el naufragio del Gabinete lo producía don Juan Luis Sanfuentes, quien, por sortilegio de su insuperable macuquería política, transformábase en el momento crítico en la ternera salvadora.
Por respeto a tan eminentes personajes, no me atreví a mostrar en mi dibujo en qué parte de la ternera metía el náufrago una de sus manos, como dicen que procedió durante el trágico episodio del "Blanco". . . Sabido es que los vacunos se ahogan por atrás.Recuerdo su figura con cariño, tal vez por haber sido la primera víctima presidencial de mi lápiz; y en una ocasión difícil, muchos años después, como verá el lector más adelante, fui a su sepultura en busca de inspiración.
Su nombre ha sido perpetuado en las "fuentes de soda", donde los hambrientos parroquianos solicitan "un Barros Luco", el apetitoso y suculento sándwich de queso con ternera. . .

* * *

La personalidad del Primer Mandatario ha ejercido, como los bueyes en la agricultura, una influencia misteriosa en el resto de sus conciudadanos. De su temperamento depende la idiosincrasia del país durante el lapso de su mandato.
De aquí que sea más importante de lo que se cree la elección del "tambor mayor" que con la guaripola del "Poder Ejecutivo" vendrá a marcar el ritmo del regimiento formado por seis millones de chilenos. Es él quien, a través de su "banda", nos conducirá, ya al ritmo de una marcha triunfal, ya con el frívolo de un boogie woogie, o tal vez con la solemne cadencia de una marcha fúnebre.