Josué fue, sin duda, el primer hombre que al detener el sol detuvo
también el tiempo. En tentativas posteriores, lo que más se ha
logrado ha sido conservar, por medio de la fotografía, momentos fugaces
de la vida. Primitivamente, sólo enjaulando la luz del sol;
después, el fogonazo de magnesio, y hoy, el destello de la ampolleta
electrónica.
Al hojear una vieja colección de "Zig-Zag", vi atrapadas en sus
páginas, de excelente papel satinado, parejas de novios, radiantes de
felicidad; grupos de alegres asistentes a
un Dinner Blanc
; un ramillete de señoritas vendiendo flores en una
Kermesse
de caridad; el Presidente de la República rodeado de su nuevo
Ministerio; un eminente personaje norteamericano recibido por las autoridades
al desembarcar en Valparaíso; la apertura de las Cámaras en que
aparece el Salón de Honor repleto de personajes luciendo entorchados y
condecoraciones- los regimientos desfilando impecablemente alineados durante la
Parada Militar en el Parque Cousiño; los funerales de algún
personaje, en sus diferentes fases.
|
|
"Dejad que los muertos entierren a sus muertos"
|
Después de contemplar estas viejas fotos y comprobar que de los novios
felices, las señoritas vendedoras de boquetes, los políticos, los
militares, el Presidente y sus ministros, el eminente personaje norteamericano,
los acompañantes del ilustre difunto, los oradores, los cocheros de la
funeraria y los caballos, sólo queda un montón de tierra, no pude
menos que pensar que el tiempo había sido atrapado en esas
páginas, como moscas en papel
tanglefoot
. No he dejado de pensar, también, que los novios de hoy, las lindas
señoritas, los engreídos políticos y disciplinados
militares no sospechan que, en un lapso más o menos breve, tan
sólo quedarán de ellos unos montoncitos de tierra.
Nadie conoce el nombre del inventor de las trampas para cazar ratones; mas el
de Daguerre se hizo inmortal por haber inventado la trampa para cazar el tiempo.
|