Resolución 800 x 600



Un parto y una coincidencia
cinematográfica

IV

Aunque era esperado para la madrugada del próximo día, nací en Santiago, cerca del cañonazo de las doce del 4 de diciembre del año 36 A. T. (Antes de Topaze = 4 de diciembre de 1895). No encuentro que el adelanto o el atraso de unas cuantas horas, en un viaje cuyo punto de partida es la eternidad, sea digno de un reclamo formal, máxime si se considera que hoy día, a pesar de los avances de la técnica de la locomoción, casi no vale la pena tomar en cuenta los itinerarios.
Mi padre había ido esa mañana acompañando a don Pedro Montt a la Casa de Orates, institución de la que ambos eran benefactores. Al regresar a casa, conoció a su tercer hijo varón, vale decir, el padre de mis hijos. Años después supe que en la casa en que nací se instaló más tarde uno de los primeros "biógrafos" de Santiago.
¿Venía yo predestinado a vincularme al séptimo arte?
Dicen que "todo" está escrito. Yo lo dudo. ¡Me consta que "Topaze" hay que escribirlo todas las semanas!
Al tercer día de dar el vagido con que las criaturas protestan por haber sido traídas a este valle de lágrimas, fui víctima de una neumonía que casi me lleva al limbo. Quedé con los bronquios afectados, obligándome a llevar, en los inviernos venideros, un diario encajado entre camiseta y espalda. ¿Estaba también predestinado a encajarme en el periodismo?
Otro misterio.